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sábado, 31 de março de 2018

Corações unidos na luta contra o Tráfico de Pessoas!



"A força que hoje faz brotar a vida habita em nós pela sua graça. É ele quem nos convida pra trabalhar, o amor repartir e as forças juntar".


Em Parintins brota mais uma força de VIDA E ESPERANÇA: nasce mais um  núcleo da Rede Um Grito Pela Vida!

Nosso coração se tornou VERMELHO, AZUL e de todas as cores: em PARINTINS-AM, nasce mais um núcleo da Rede um Grito pela Vida, fruto da articulação Caritas Norte I e Rede Um Grito Pela Vida de Manaus.

Diante da realidade cruel de abuso, exploração sexual e tráfico de pessoas, a Vida Religiosa, os leigos e leigas de Parintins, sentem o apelo e necessidade de formarem uma equipe, para um trabalho de formação permanente e luta contra o trafico de pessoas porque nosso compromisso será sempre o de JOGAR a FAVOR DA VIDA!




Parabéns Núcleo de Parintins!

terça-feira, 13 de março de 2018

Rede Um Grito pela Vida presente no Fórum Social Mundial 2018

Numa construção coletiva, alegre e esperançosa, a Rede Um Grito pela Vida já está credenciada e organizada no seu estande de sensibilização presente no Fórum Social Mundial 2018, onde acontecerá também a distribuição de material informativo sobre o tráfico de pessoas.

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A imagem pode conter: 7 pessoas, incluindo Eurides Alves de Oliveira e Ir Valmi Bohn, pessoas sorrindo, árvore e atividades ao ar livre

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Comisión contra la Trata de la Conferencia Episcopal Brasileña constata la dramática situación de los inmigrantes venezolanos

La situación por la que pasan los inmigrantes venezolanos dispersados en el estado de Roraima es dramática, de auténtica calamidad. Esa es la conclusión a la que han llegado los miembros de la Comisión Episcopal Pastoral Especial para el Enfrentamiento a la Trata de Personas, CEPEETH, por sus siglas en portugués, después de una misión en la región de 28 de febrero a 4 de marzo, encabezados por su presidente, Monseñor Enemesio Lazzaris, y otro de los obispos que forman parte de la Comisión, Monseñor Adilson Busin, a los que se han unido el obispo local, Monseñor Mario Antonio da Silva y su homólogo del otro lado de la frontera, Monseñor Felipe González, obispo del Vicariato Apostólico de Caroní, que tiene su sede en Santa Elena de Uairén.
El objetivo de la visita ha sido encontrar propuestas sobre las contribuciones que la Iglesia brasileña puede llevar a cabo, buscando una mayor incidencia, asistencia y denuncia, después de conocer la situación por la que pasan los inmigrantes venezolanos, a partir del diálogo con diferentes organizaciones de la sociedad civil y de las Iglesias que les están atendiendo, así como desde una presencia solidaria junto a los propios inmigrantes.

Las ciudades de Pacaraima y Boa Vista concentran la mayor parte de los venezolanos, que en un número de unos 1.200, según datos de la Policía Federal brasileña, encargada del control de entradas y salidas del país, atraviesan cada día la frontera entre los dos países. La mayoría se hacinan en albergues improvisados, que en muchos casos poco se diferencian de los campos de refugiados presentes en tantos lugares del planeta. Otros muchos deambulan por las calles o son encontrados caminando, bajo un sol de 40 grados, a lo largo de los 200 kilómetros de la carretera que separa las dos ciudades, lo que les convierten en fáciles víctimas de todo tipo de explotación.
En Pacaraima la atención de los inmigrantes corre a cargo de una fraternidad ecuménica, junto con la parroquia local, donde es párroco el misionero español Jesús López Fernández de Bobadilla, y en cuya casa parroquial se sirven diariamente más de 800 desayunos, para muchos el único alimento que se llevan a la boca a lo largo del día. El centro de acogida de la ciudad reúne a los indígenas Warao, que actualmente son más de 500, en un local pensado inicialmente para 200.



El encuentro ha servido para constatar algunos desafíos que la situación está provocando. Desde la comisión se reconoce que es necesaria una mayor articulación entre las diferentes instancias para mejorar el atendimiento a los inmigrantes, llevado a cabo de forma muy precaria desde que llegan a la frontera, pagando precios muy elevados por los alimentos o por el transporte hasta la capital.
Junto con eso, los centros de acogida soportan un número muy por encima de su capacidad en condiciones de lo más precario, la policía y el ejército llevan a cabo abusos de autoridad, parte de la población local rechaza a los venezolanos, a los que se acusa de cualquier episodio de violencia, se constata la existencia de trata de personas, tráfico de drogas y armas, explotación sexual de niños y adolescentes.

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Redes contra la trata de la CLAR

(Luis Miguel Modino) - La vida religiosa latinoamericana ha asumido la lucha contra la trata de personas como una de sus principales banderas, algo en lo que cuenta con el total apoyo del Papa Francisco, siempre situado al lado de las víctimas. Fruto de esa misión en común, el grupo Trata-CLAR se ha reunido de 20 a 22 de febrero, para estudiar la realidad de los diferentes países del continente en lo que hace referencia a esa lacra social y encontrar caminos que permitan avanzar en ese combate.
La reunión ha tenido lugar en Bogotá, Colombia, y en ella se han hecho presentes representantes de las redes Kausay Cono Sur, Kausay Perú, Ramá de América Central, Raamin de México, Red contra la Trata de la República Dominica, un Grito por la Vida de Brasil y Tamar de Colombia, junto con representantes del Secretariado de la CLAR, Conferencia Caribeña y Latinoamericana de Religiosas/os.
Las representantes han constatado que se está llevando a cabo una apuesta por la prevención, en un trabajo que se está desarrollando con personas de todas las edades, desde niños a adultos, a través de actividades que están ayudando a tener cada día más conciencia sobre lo que es y como se presenta la trata, una realidad que afecta de un modo tan cruel a la sociedad latinoamericana. Estas acciones están ayudando a la gente a protegerse, cuidar unos de otros y llevar a cabo las denuncias.
En una sociedad en la que poco a poco se está dando un retroceso en los derechos adquiridos y en la condena de la trata de personas y del tráfico de drogas, también se están llevando a cabo una serie de luchas que puedan tener una incidencia política y así cobrar a las autoridades un mayor compromiso en la defensa de las víctimas. Al mismo tiempo, las redes denuncian la situación de anomía y corrupción generalizada que se ha instalado en la sociedad latinoamericana, a lo que se une un alto índice de violencia, que se traduce en feminicidios, secuestros, sobre todo de niños, algo muy común en Colombia, situación que se repite en otros países.
Otro aspecto que es constatado por las redes contra la trata es el problema dela emigración, especialmente de los venezolanos, que están llegando masivamente a todos los países, especialmente Brasil y Colombia. Junto con ello, la situación de México y las políticas xenófobas de Trump. En general, la sociedad latinoamericana vive una situación de dolor, retroceso, preocupación, aprensión ante la pérdida de derechos democráticos.
Como reconoce la representante de la Red un Grito por la Vida, Eurides Alves de Oliveira, se trata de "un escenario desalentador, donde se percibe que la exclusión crece, que la violencia se agudiza, que los derechos están cada vez siendo más violados y las garantías son negadas, con políticas públicas ineficientes".
A partir de ahí, las redes contra la trata, desde la fe y de la Palabra de Dios, han querido descubrir los nuevos desafíos, entre los que se destaca la dificultad para llevar a cabo una incidencia política en una sociedad en crisis, donde el tráfico en sus diversas modalidades sólo aumenta; la necesidad de intervenir y acoger solidariamente a los emigrantes, que ayude a humanizar, superar prejuicios, exigiendo a los gobiernos de cada país que se dispense a esas personas un trato humano; otro desafío es la situación de las mujeres, el alto índice de feminicidios, violaciones, explotación sexual y prostitución forzada. Las participantes del encuentro también han denunciado el miedo de las Iglesias a abordar estas problemáticas, inclusive la llamada ideología de género.
Junto con estos desafíos externos, están aquellos que se pueden considerar internos y que hacen referencia a la falta de recursos para el trabajo de las redes, así como dificultades en la comunicación y articulación de las diferentes acciones, que muchas veces se llevan a cabo de forma aislada, siendo necesario entrelazar las fuerzas, juntar energías y movilizarse conjuntamente en torno de esa problemática.
El ejemplo de las parteras Séfora y Fua, desobedientes y valientes, sostenidas por la fe en el Dios de la Vida, que no aprueba los mecanismos de muerte del sistema opresor, sirve a las redes contra la trata para encontrar hoy medios y caminos para salvar la vida, constatando que su misión en el enfrentamiento de la trata es una causa que nace de Dios. Por eso es necesaria audacia, profecía, radicalidad en las posiciones, creatividad en las estrategias, tejiendo redes entre ellas y con la sociedad civil, articulando las fuerzas para hacer presión a los órganos públicos, sin recular ni perder la esperanza ante la situación actual, siendo conscientes que son enviadas y sostenidas por Dios.
Conocer la realidad local, ha ayudado a las partipantes del encuentro a descubrir que "el origen de la trata y de las diferentes modalidades del tráfico está en la desigualdad social", según Eurides Alves de Oliveira. Esta es una realidad que se hace presente en las periferias de Bogotá, como de muchas ciudades latinoamericanas, lo que se traduce en falta de un lugar donde vivir con mínimas condiciones, de trabajo, de educación... Por eso, según la religiosa brasileña, "nuestra lucha será en vano sin un cambio del sistema, de esa economía excluyente, que mata, como dice el Papa Francisco, que genera, sustenta y promueve las formas de explotación y de violencia".

segunda-feira, 12 de março de 2018

Comissão da CNBB divulga Carta aberta à sociedade após missão na fronteira Brasil-Venezuela

Por Jucelene Rocha

A Venezuela enfrenta uma violenta crise política, econômica e social que avança e se configura como uma grande crise humanitária, já comparada em números e forma com a crise humanitária da Síria.  O êxodo dos venezuelanos afeta diretamente o Brasil, de maneira especial dois estados: Amazonas e Roraima, mas também a Colômbia.

Pela proximidade das fronteiras, os imigrantes e refugiados entram no Brasil pelo município de Pacaraima, em Roraima, cuja população local não ultrapassa os 12 mil habitantes. De lá, a maioria segue para Boa Vista, a menor capital em número populacional do Brasil.

Fome, famílias e mulheres grávidas vivendo nas ruas, desnutrição, crianças fora da escola, insalubridade nos abrigos, e xenofobia, esta é a condição dos imigrantes e refugiados que estão vivendo precariamente no norte do país.

As necessidades básicas dos imigrantes que atravessam a fronteira diariamente vão desde alimentação, medicamentos e abrigo, até o acesso aos procedimentos burocráticos necessários para obter documentos provisórios. Em Boa Vista, eles formam longas filas em frente à sede da Polícia Federal para pedir o status de refugiados e conseguirem os documentos para trabalhar regular no Brasil.

Atenta a essas realidades, a Comissão Episcopal Pastoral Especial para o Enfrentamento ao Tráfico Humano (CEPEETH) da Conferência Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB), realizou entre os dias 01 a 04 de março de 2018, nas cidades de Boa Vista e Pacaraima (RR), a missão “Fronteiras Brasil/Venezuela” da qual  participaram o bispo da diocese de Balsas (MA) e presidente da CEPEETH, dom Enemésio Lazzaris, o bispo auxiliar da arquidiocese de Porto Alegre (RS) e membro da CEPEETH,  dom Adilson Pedro Busin,  o assessor da CEPEETH frei Olavio Dotto e a secretária, irmã Claudina Scapini. Também fizeram parte da comitiva os colaboradores nomeados pela CNBB, representantes da Comissão Justiça e Paz-Regional Norte 2 da CNBB; Secretário Executivo do Regional Norte 1 da CNBB; Setor Mobilidade Humana da CNBB; Comissão Pastoral da Terra(CPT); Instituto Migrações e Direitos Humanos (IMDH); Pastoral da Mulher Marginalizada (PMM); Cáritas Brasileira; Rede Um Grito pela Vida da Conferência dos Religiosos do Brasil (CRB); Pastoral dos Migrantes (SPM); Pastoral do Menor e Rede Eclesial Pan-Amazônica (Repam-Brasil).

Na carta divulgada, o grupo fala da situação dos imigrantes venezuelanos que neste momento precisam de tudo, desde itens básicos de alimentação, higiene e saúde, até emprego e condições dignas de abrigamento ou moradia: “Esse cenário tão desolador nos interpela para ações e posicionamentos pessoais e coletivos de acolhida, solidariedade e incidência política de forma articulada em âmbito local, estadual e nacional. Por isso, em nome da CEPEETH fazemos um veemente apelo às igrejas e à sociedade a uma maior solicitude para com estes nossos irmãos e irmãs imigrantes e refugiados”. Diz um trecho da Carta, que também aponta para iniciativas coletivas ou individuais.

Leia na íntegra a Carta divulgada após a missão:

Boa Vista – Roraima, 04 de março de 2018

Carta à sociedade Brasileira 


“Eu vi a opressão de meu povo, ouvi o grito de aflição diante dos opressores e tomei conhecimento de seus sofrimentos” (Ex 3,7-8).

Nós, integrantes da Comissão Episcopal Pastoral Especial para o Enfrentamento ao Tráfico Humano (CEPEETH) da Conferência Nacional dos Bispos do Brasil (CNBB), realizamos entre os dias 01 a 04 de março de 2018, nas cidades de Boa Vista e Pacaraima (RR), a missão “Fronteiras Brasil/Venezuela”. A mesma teve como objetivo conhecer in loco a situação que envolve a imigração atual na fronteira entre o Brasil e a Venezuela, em especial para verificar a ocorrência do tráfico humano e ser presença solidária e profética.

Foram realizadas visitas na fronteira Brasil/Venezuela, nos abrigos dos indígenas Warao em Pacaraima e Pintolândia, e Tancredo Neves em Boa Vista, abrigo para os venezuelanos; audiências com a Policia Federal e com a Governadora do Estado; reuniões com os bispos de Roraima, dom Mário Antônio Silva e o bispo de Santa Elena de Uiarén-Venezuela, dom Felipe González González e com o Pároco da Igreja Sagrado Coração de Jesus em Pacaraima, padre Jesús López Fernández; com as Pastorais Sociais, o Comitê Estadual de Enfrentamento a Exploração Sexual e Tráfico de Pessoas, o Alto Comissariado das Nações Unidas para os Refugiados (ACNUR), Fundo de População das Nações Unidas (UNFPA) e outras organizações da Sociedade Civil. Infelizmente não conseguimos diálogo com a prefeita do município de Boa Vista.